LABERINTISMO

la poesia no es inutil, es vital jotaedepe@gmail.com

PAUSA LEVE 22 mayo, 2017

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 16:57

Al día del lamento
le debo una pausa
y un instante de suspiros.

También una oración
para honrar el ritmo
de cada desventura.

He merecido cada intriga
y he fenecido a cada paso.

A la noche del dolor
canto un suspiro,
una elegía sin pan
y un dogma en revisión profana.

Otra pausa y otras bendiciones,
otro dolor cuando el poema
aferra
y las excusas para resguardar el tiempo.

Un poema ideal, una tristeza compartida
metáforas que insisten en desenfrenar la dicha.

Una sola despedida
para esta pausa leve…

Y la última soledad que invita
al sencillo impulso que alaba mi alfabeto.

 

DOS

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 16:50

Las palabras de lícita locura,
corazones que se empeñan en pactos,
los astros que gobiernan nuestro mundo
y el buen ritmo que impulsa la nostalgia.
 
En par los versos que se ordenan solos
juntan las mieles del poema astuto
y se hacen viento las promesas frescas
llevándose su hilo de certidumbre.
 
Juntos en tiempos de sabernos cautos
mientras el mundo revela su sesgo
se alzan lamentos que bloquean el flujo,
lastres amargos que nos debilitan.
 
De noche el frio, duerme la consigna
invernan versos y todos los suspiros
mas no se firman destierro o diaspora
mientras la certeza eclosiona en sol.
 
Se siente y late la dormida escencia
y se advierte el ritmo de un nuevo tango,
compases prohibidos, pases de lo nuestro
el amor baila y descubre su latir.
 
Un dia y el sol, la luz y este verso
carcajadas juntos en el calmo mar,
vientos que elevan esta nuestra causa
y el soñar certezas tan solo de dos.
 
Las palabras de lícita cordura
y las almas que vencen cualquier miedo
ambos, que gobernamos los segundos
y el impulso que sella nuestro pacto.

 

MISTRAL 29 abril, 2017

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 11:04

Una duda,
amasando los rencores
de los fracasos prescritos.
 
Una frustración
cuando el impulso no alcanza
y lo fraterno desvanece.
 
Solo, de nuevo,
el paciente poema
que alivia de amargura
y deja en blanco cualquier odio.
 
Se ha disuelto la esperanza
en medio del grito
que aplaca el ensueño…
y adormece el impulso.
 
Un lapso cumplido
mientras bendigo el instante
que me permite un exilio
de nuevo al ensimismamiento.
 
Y que se acalle la suplica
por los laureles buenos,
que cese el devenir de toda falsa entrega.
 
Una pausa
acompañado de la risa
y de tus palabras fuertes…
 
Tu certeza en mis dudas,
tu paciencia en mis miedos.
y cada delirio hecho dulzura.
 
Una nostalgia,
mientras construyo nuevos versos
con los dolores que has sanado.
 
Y se redime cada impulso
tan solo con andar
sonriente entre tus brazos.

 

SALTO  1 abril, 2017

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 8:58

Mi alma en duda,
una pregunta que me incita
y una deferencia de la muerte.
 
Todo el júbilo del día
mientras uso un mal poema cual bastón
y me aferró a la pausa.
 
Llevo siempre la torpeza
mis dias de bondad errada,
egoismo y malos juicios.
 
Sigo aqui,
pálido y proscrito
inconcluso y terco
en el margen final
de todo el arrepentimiento.
 
Las tardes de sol
ya no me indignan,
aquellas de lluvia
lavan toda la tristeza.
 
Un salto,
un vuelo de jubilo
y siete años que son pacto.
 
Una oportuna entrega
para liberar los segundos
y dejar atras cualquier cadena.
 
Un solo salto
y se emancipan los versos
también con las promesas.
 
Se despierta el triunfo
que aclara las dudas
que insisten en mi alma.
 
Se despejan los temores,
se alivian los malos sueños
y se hace sustentable
cualquier triunfo.
 
Un simple salto…
y puedo ver que es cierta
la realidad mas pura
de toda profesía.

 

LLANTO A MI MISMO 24 marzo, 2017

Filed under: CADENCIAS — ENRIQUE DELGADU @ 8:11

I

Por fin los cantos se concentran
y ya no hay mas dolor
que el que causan los versos
que aún no he escrito.
 
He leído tantas profecías
que el futuro lo adivino
tan solo con silencios y soslayos,
ya nada logra sorprenderme.
 
Toda la bondad
la he callado
y alguna necedad publico
cuando la rebeldía se entromete
en las tardes de soledad
y de delirio.
 
He escrito pocos poemas
mientras me pasa la vida
enredándose entre sueños sin espera
y triunfos esgrimidos.
 
Sin embargo,
me habita el desaliento
sin poder reconocer
los fantasmas que se esconden
en las esquinas de mi alma.
 
Tengo la alegría inconclusa
y la plenitud que pude crear,
ya vuela libre, lejos de mi curso.
 
La tristeza la he guardado
en el lugar de nunca,
donde ni siquiera llego
aún ensimismado.
 

II

 
Tengo para mi un desierto,
un valle de soledad
donde la esperanza se apacigua.
 
He perdido la necedad
justo en el confín del silencio
ese recodo donde se olvidan
los secretos sin pausa
y las tardes de impaciencia.
 
Tengo para mi, sin merecerlo
el brillo de las promesas
que avisan redención
en el poema aún no escrito.
 
Tengo algunos argumentos,
propios y pedidos en préstamo,
los propios los construí sin prisa
juntando lo cotidiano con las lágrimas y el ritmo
(el pulso también de la risa que se escapa entre recuerdos).
 
He tomado prestadas
las razones del viento,
el impulso volátil que mueve las hojas
y se lleva sin piedad
la memoria y algún verso injusto.
 
He cometido algún delito,
sin embargo en el canto
despierto sin respuesta,
decadente y peregrino.
 
Tengo para mi, también
la ilusión perfecta
y un porvenir
tan
en sigilo.
 

III

 
Han pasado
las mañanas grises
las tardes sin sol
y un solo manantial
que ha dado algún respiro.
 
Pasan aun los versos
nacidos del paisaje
que siempre he recorrido.
 
Se han ido los anhelos
por un amanecer oscuro
al filo de la historia,
rodeado del río
que no me pertenece.
 
Se esfuman también las pausas
en la agonía del invierno,
se mueven lentos los pasos
y el tiempo es canto sin silencios.
 
Se ha vencido la mente
cuando los recuerdos cautivan
la soledad del viento.
 
Se ha rendido,
y solo hay nostalgias
y solo quedan las imágenes sin tiempo.
 
He necesitado tanto el frió
cuando la cordura se ausenta,
extraño las mañanas grises
las tardes sin sol
y la penumbra de un bosque
que aparece sin falta
en los sueños perdidos.
 

IV

 
Adiós,
se han ido en pretensión
las mañanas de tus manos
y las tardes de tus versos.
 
Mis cantos a ti
también se han perdido.
 
No he olvidado, sin embargo,
que fui lastre inoportuno
y que enredé tus mundos
cuando apenas te lanzabas al viento.
 
He pedido perdón
más no es perfecto el olvido,
me he arrepentido del rumbo
que obligue a tus pasos.
 
Pero aun está la risa
cercana a nuestra esencia
logramos perpetuar nuestros anhelos
concentrados en tan solo
una mirada de ternura.
 
Agradezco también
las lecciones simples
y las palabras buenas
que dieron curso a mi destino.
 
Adiós,
que la vida siga dando
la suerte del verbo
a tus certezas en cumbre.
 

V

 
Siento un tiempo que se acerca en pulso
en latidos crecientes sin fatiga ni olvido.
 
Siento una pasión de ultimas rimas
que me acercan al triunfo
y se encumbran sin miedo a nuevos versos.
 
Atrás están las redenciones
lejos quedan los recuerdos en duelo.
 
Tal vez
la nostalgia y el ensimismamiento
mantengan la tristeza,
pero un nuevo tiempo
se entrega sincero a la paz del destino.
 
He encontrado un nuevo ritmo
una pureza sincera
que me acerca al tiempo
de las buenas pretensiones.
 
Y aquí estoy,
llorando también en impulso
riendo, tal vez,
con toda la esperanza y el delirio.
 
Hablando dormido
soñando mientras mis pasos
con el llanto se animan.
 
Siento por fin
un estado de delirio
esperando la gloria
de verme a mi mismo…
 
Verme a mi mismo
reflejando en llanto
abrazado por el instante
que ya me han prometido.

 

CANCION RETORICA 6 marzo, 2017

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 8:09

Es así que el pacto
se atenúa, desvanece…
en medio de los cantos
se apaga la demencia.
 
Es así que el ruido
que celebran los faunos
se cuela en las caricias
y distrae los aciertos.

 

Mientras tanto se alza el verso
pronunciado en ligereza y en desdicha.
 
Y es así que no hay promesas
cuando los versos se enfrentan
al insulto y al lamento.

 
Y es así, que tampoco hay más certezas.
 

He reconocido los altares buenos
y me he entregado a toda la dulzura,
pero el llanto abunda
cuando se acerca el cielo
a cada impulso.
 
Es así que el canto se hace réquiem
y se pausan sin dolor
las nostalgias y los ritmos.
 
Y es así
que se apagan lo sueños
y comienza en silencio
una nueva eterna danza.

 

Una Investigación sobre la naturaleza y causa del poema (El Poema) 24 febrero, 2017

Filed under: COTIADIANAS — ENRIQUE DELGADU @ 21:48

Anclados a este mundo, aferrados a altares
mente y alma discuten el bien de los siglos
y los cantos que alaban la sangre y la tierra.
 
Coherentes y obtusos, entre puntos y esquinas
prendidos a las mieles de todas razones.
 
Tan solo en soledad y en ensimismamiento
se desprende el alma de ataduras
y se libera la mente de amalgamas y vestigios.
 
Los narrantes eternos, los dueños de los cantos
del mester de cuentería, perfecto influjo
de los colores en la voz, y el testamento.
 
Hubo llantos, también gritos y nostalgias
profecías hechas rumbo y teoremas de lo aun cierto.
 
¿Dónde surge el primer verso?
 
¿Acaso el murmullo del miedo
grabó en el alma de la noche
la algarabía del frío
cuando el cielo aun no mostraba su gloria?
 
Cada paso conspirado,
en la mirada del errante sin tiempo…
cada devoción proscrita
pudo ser el origen de aquel primer verso.
 
¿y el absurdo
y el ritmo
y el lamento?
 
La inexplicada astucia
del cantor de promesas
que describió sin falta
todos los atardeceres.
 
II
Una mano
una mente
tristezas y jubilo
en amalgama inconclusa.
 
Una idea
que torna a imagen
y una imagen
que se hace un verso.
 
Toda la maldad arrinconada
en el lugar donde se guardan las promesas,
toda la bondad que insiste
en imponerse en predicados y argumentos.
 
Una tormenta
en la mente y en el alma
y la incomprensión del mundo
cuando expresarse duele.
 
Doblan para nadie
las campanas bellas,
cantan en síncopa
los fantasmas nocturnos.
 
Y se revelan las causas
y el origen del parnaso
mientras caen las críticas
sobre todo el alfabeto.
 
Siguen los cantos
alabando sin fin la sangre y la tierra.

 

 
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